Cuando analizo el café como alimento desde la nutrición, hay un punto de partida que me parece imprescindible: conocer su historia. No porque la historia cambie la composición nutricional del grano —no lo hace— sino porque entender cómo y por qué el café conquistó el mundo ayuda a comprender el peso cultural, económico y social que tiene detrás. Y ese contexto importa cuando hablamos de un alimento que consumen más de dos mil millones de personas cada día.
Así que antes de profundizar en la química del café, en sus compuestos bioactivos o en su relación con la salud, me parece justo dedicar un artículo a contar de dónde viene. Una historia que empieza en África hace más de mil años y que todavía no ha terminado de escribirse.
Etiopía: el lugar donde todo empezó
La historia del café tiene su origen más probable en las tierras altas de Etiopía, en la región de Kaffa —de cuyo nombre, por cierto, algunos lingüistas derivan la propia palabra «café»—. Aunque fechar con exactitud el descubrimiento del café es difícil, la mayoría de las fuentes históricas sitúan sus primeros usos documentados en torno al siglo X, tanto del grano como de la planta en estado silvestre.
La leyenda más extendida —y aunque sea leyenda, tiene valor narrativo— cuenta que un pastor etíope llamado Kaldi observó que sus cabras se mostraban especialmente activas después de comer los frutos rojos de un arbusto silvestre. Ese arbusto era el Coffea, el género botánico al que pertenecen todas las especies de café. Kaldi llevó los frutos a un monasterio local donde los monjes, al principio escépticos, acabaron preparando una bebida con ellos para mantenerse despiertos durante las largas horas de oración nocturna.
«El café no fue descubierto en un laboratorio ni por un científico. Lo descubrió la observación cotidiana, la curiosidad y la necesidad de estar despierto. Algo que, curiosamente, sigue siendo su uso más universal mil años después.»
Francisco Javier Real del Valle
De Yemen al mundo: la ruta histórica del café
Desde Etiopía, el café viajó a través del Mar Rojo hasta Yemen, donde encontró en los monasterios sufíes del siglo XV su primer contexto de consumo sistemático y documentado. Los monjes sufíes utilizaban la bebida —que llamaban qahwa— para prolongar sus sesiones de meditación y oración nocturna. Desde Yemen, su expansión fue imparable.
El recorrido histórico del café es, en síntesis, el siguiente:
Siglo XV — Yemen. Primer consumo documentado en monasterios sufíes. Aparecen las primeras casas de café (qahveh khaneh) en ciudades como Moca.
Siglo XVI — Expansión por todo Oriente Medio, Persia, Turquía y el norte de África. El café se convierte en bebida social y política.
Siglo XVII — Llega a Europa. Los primeros cafés abren en Venecia (1645), Oxford (1650) y Londres (1652). En poco tiempo los coffeehouses se convierten en centros de debate intelectual y comercial.
Siglo XVIII — El café cruza el Atlántico. Los europeos llevan las plantas a sus colonias en América Central, América del Sur y el Caribe. Brasil, Colombia y Guatemala se convierten en productores clave.
Siglos XIX-XX — Industrialización del cultivo, aparición del café soluble, desarrollo de la espresso machine italiana y consolidación del café como producto de consumo masivo global.
«El café no solo viajó geográficamente: viajó socialmente. Cada cultura que lo adoptó lo transformó y lo hizo suyo. Esa capacidad de adaptación es parte de lo que lo convierte en un fenómeno único.»
Francisco Javier Real del Valle
El café hoy: cifras que hablan por sí solas
| Tazas de café consumidas cada día en el mundo 2.250 millones Fuente: International Coffee Organization (ICO) |
| Producción mundial 2021/2022 168,5 millones de sacos de 60 kg Incremento desde los 151,62 millones de sacos registrados en 2016/2017 |
| Posición en el comercio mundial 2º producto más comercializado Solo superado por el petróleo en valor de mercado global |
Estas cifras no son solo datos económicos. Son el reflejo de algo más profundo: el café es uno de los alimentos más transversales de la historia humana. Está presente en culturas radicalmente distintas, en rituales de socialización completamente diferentes, en todos los rangos socioeconómicos y en todos los continentes. Esa universalidad es única entre los alimentos.
Y desde la perspectiva nutricional que guía este proyecto, esa universalidad tiene una implicación directa: si somos capaces de mejorar la comprensión nutricional de un alimento que dos mil millones de personas consumen cada día, el impacto potencial en la salud pública es enorme. Eso es, en parte, lo que me motiva a seguir investigando.
Historia e identidad nutricional: dos caras de la misma moneda
Entender el origen del café no es un ejercicio de curiosidad histórica desconectado de la nutrición. Es, en realidad, parte del mismo análisis. Un alimento que ha sobrevivido y prosperado durante más de mil años en culturas tan distintas dice algo sobre su capacidad de integrarse en la vida humana de forma natural y sostenida. Los patrones de consumo milenarios no siempre tienen base científica, pero a veces anticipan lo que la ciencia tarda siglos en confirmar.
El café es un buen ejemplo de eso. Lo que comenzó como una observación empírica en las tierras altas de Etiopía —estos frutos dan energía, estos frutos mantienen despierto— ha acabado siendo respaldado por décadas de investigación nutricional y farmacológica. La historia del café es, también, la historia de cómo la humanidad descubrió intuitivamente un alimento funcional antes de tener las herramientas para entenderlo.
Preguntas frecuentes
El café es originario de Etiopía, concretamente de la región de Kaffa, en las tierras altas africanas. Su historia documentada se remonta al siglo X, aunque el consumo sistemático y organizado aparece registrado en Yemen en el siglo XV, en el contexto de los monasterios sufíes.
El café llegó a Europa durante el siglo XVII. Los primeros establecimientos documentados fueron el Café Florian en Venecia (1645), el Queen’s Lane Coffee House en Oxford (1650) y el Jamaica Coffee House en Londres (1652). En pocas décadas los cafés se convirtieron en centros de vida intelectual y comercial en toda Europa.
En el ciclo 2021/2022 la producción mundial de café alcanzó los 168,5 millones de sacos de 60 kg, un incremento significativo respecto a los 151,62 millones de sacos registrados en 2016/2017. Brasil, Vietnam, Colombia, Indonesia y Etiopía son los principales países productores.
El café ocupa el segundo puesto en el comercio mundial de materias primas, solo por detrás del petróleo en términos de valor de mercado. Su posición se debe a la combinación de consumo masivo global —más de 2.250 millones de tazas diarias—, la concentración de la producción en países en vías de desarrollo y la complejidad de su cadena de valor, que incluye cultivo, procesado, tueste, distribución y hostelería.
La historia del café evidencia que su integración en culturas muy diversas durante más de mil años responde a algo más que el sabor o el efecto estimulante. Los usos documentados a lo largo de la historia —mantenerse despierto, mejorar la concentración, acompañar momentos sociales— anticiparon lo que la ciencia nutricional ha ido confirmando: el café contiene compuestos bioactivos con efectos reales sobre el organismo que justifican su análisis como alimento funcional.

Francisco Javier Real del Valle
Graduado en Nutrición Humana y Dietética